jueves, 6 de noviembre de 2008

El circuito de la comunicación.

La idea básica es un emisor personalizado (en este caso, yo mismo), un receptor único (en este preciso instante, usted). El primero, entonces, envía al segundo lo que se conoce como mensaje (el esto), por un canal (electrónico, virtual, como se prefiera decirle, o como esté mejor llamarlo), por medio de un código (el castellano rioplatense formal, de acuerdo a lo que tengo casi como verdad indiscutible) y teniendo en cuenta un referente (que en este caso sería justamente el mismo sistema de la comunicación, por lo que estaríamos haciendo algo así como metalenguaje). Pero claro, no es tanto ni tampoco es tan poco. Digamos que es una cuestión de silencios. De gestualidades y paratextos (dependiendo de dónde estemos parados; un pasillo, una puerta de baño, un entrepáginas). De esos intersticios modificadores directos no sólo de capacidades (de uno y otro lado, por supuesto), sino también de estados, de movimientos, de deseos que son tantos ocultos como animalmente visibles (repito, en algunos casos tal vez). De psiquis o factores sociales que intervienen haciendo crack en los huesos expuestos de un esqueleto lingüístico que hace demasiado tiempo que se mantiene en pie. Inconmovible a los cambios externos que por años y años en breves tiempos le amarillearon los retazos de piel podrida que se le aquietaban enrededor de los ojos secos. Y entonces (que parece temporal pero es causal, de consecuencias discursivas), el ahora. El momento preciso, el segundo en cámara lenta donde la palabra resfala de la lengua, escapándose con violencia de la más o menos cuidada cárcel ósea. Que surge escupiéndose como proyectil (ese asesino nunca culpado ni por ley ni por retórica ni por costumbre) y se presenta a escena aminorando respuestas con un quiebre de sobrero. Saliendo a escena y comentando detrás de cualquier máscara posible que al fin y al cabo nada es norma, y que todo es uso. Y a usar vamos. Haciendo lo que tal vez mejor sepamos hacer, aunque a veces le esquivemos un poco el bulto.

1 comentarios:

N. H. dijo...

Amé esta explicación del circuito. ¡Bien hecho!

 

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